Caso 1
Según el testimonio de la mamá del paciente:
El pediatra que atiende a mi hija es muy respetuoso de su dignidad. Mi hija, una adolescente sufre de cefalomas y le estamos haciendo un tratamiento de enemas y revisiones colonizas. A veces necesitamos ponerles ondas rectales de 45 cm llenas de una solución gelatinosa para limpiarle los intestinos, y a menudo se las coloca el pediatra. A pesar de que mi hijita entra de mala gana cada vez que sabe que le van a poner la sonda, el pediatra la alienta y la tranquiliza. Una vez mientras le estaba poniendo la sonda mi hijita estiro las piernas bruscamente y se le salió la sonda, y el pediatra con santa paciencia se la volvió a poner. Incluso siempre nos deja pasar a mi marido y a mi para que mi hija se sienta acompañada. Durante el proceso, mi hijita que es muy rebelde siempre tiene una crisis de llanto y empieza con sus "¡Basta, me duele!”, pero el pediatra no pierde la calma y sigue con su trabajo. Además nos da consejos para todo, desde en que posición ponerla para efectuarle su enema, hasta recomendarnos a un enfermero de su confianza. Pasamos momentos muy difíciles, al punto que ahora mi hija esta con psiquiatra, pero como familia nos sentimos muy respaldados por la dignidad con la que este profesional trata a mi hija Marcela.
Es muy bueno que a una persona que esta enferma se le trate con mucho respeto e igualdad ya que son unas personas muy delicadas y que necesitan de mucho cuidado.

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